Sexo? Segundo

“No se nace mujer, se llega a serlo”

Se guglea o se wikipedia a Simonne de Beauvoir como feminista de la igualdad. Sin embargo, tal como comenta María Moreno en el prólogo de “El Segundo Sexo”, no se trata sólo del feminismo de la igualdad… se lo debemos todo a ella. *

En efecto, El Segundo Sexo es un libro de iniciación en la problemática de género, y luego un libro de cabecera, de consulta permanente. Debo a mi amiga Beatriz mi iniciación en el tema de esta manera, ritualizuada y memorable como todas las iniciaciones. Publicado a los 41 años de la autora, el libro es el primero en abrir una problemática tan amplia y tan profunda. Mediante un sistemático relevamiento de temas va demoliendo uno a uno los argumentos que plantean la inferioridad de la mujer y su relegamiento con respecto a los hombres. Y permite pensar dónde reside eso, cuál es la cuestión por la cual pasan los gobiernos, los sistemas, las formas de organización social y la situación de beauvoir1947bressonla mujer nunca es de igualdad con respecto al hombre. A mí, particularmente me preocupaba la esencialización de la problemática femenina (la teoría del eterno femenino, al decir de Simonne). Siempre preocupada por historizar los fenómenos, antes de leer el libro la permanencia de la problemática me desconcertaba: no quería plantearla como ahistórica, como constitutiva de la esencia de lo femenino o de la relación entre los géneros, pero no encontraba forma de explicar tal permanencia. Permanencia que se recreaba también en aquellos que tenían como propósito de vida revolucionar el sistema capitalista e instaurar una sociedad socialista. Digo también pero debería corregir con otro adverbio: especialmente? exageradamente? abyectamente? Pero esto será motivo de otra divagación.

Simonne combatía en dos frentes: la concientización de la mujer de que su rol es una construcción cultural basada en mitos creados por los hombres, y la exigencia a los hombres de que revean su incesante pensar a la mujer como otro de sí mismos. En ese camino rápidamente tuvo que descubrir, luego de la publicación del libro, que algunos de sus más preciados amigos rompían el afecto, irritados por el libro (como Mauriac o A.Camus)

Recuerdo un relato que hace en el libro de una conversación con un hombre, indignado ante tamaña insolencia ( puede haber sido cualquiera de los postulados de la escritora):

él: Usted plantea eso porque es mujer…

ella: No, no lo planteo porque soy mujer, lo planteo porque es verdad.

La respuesta que yo esperaba era: “Y usted no lo entiende / o plantea eso porque es hombre”. Pero no especuló (no hizo espejo). Con su respuesta destruyó la relatividad de los puntos de vista. Plantó a la mujer en la arena de la recuperación de lo perdido. Desnaturalizó las hasta aquí verdades como verdades masculinas. Y ahí me sacudió la estantería donde mis libritos estaban bien acomodaditos. Yo venía de creer que el feminismo era el planteo equivalente al machismo pero invertido. No! El feminismo es el planteo de la verdad (admito mi noveccentismo, mi extemporaneidad). Es el que permite deconstruir la Gran Mentira. Gran Mentira que incluso permea los discursos más revolucionarios, los que luego rápidamente me envolvieron en un atávico aburrimiento: un discurso con muertos en la boca (Raoul Vaneigem citado por Leonor).

* En 1986, momentos antes de que entierren a SB, Elistabeth Badinter gritó desconsolada “Le debéis todo!.

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